Posteado por: marimercita en: agosto 30, 2010
Desde muy pequeña tengo tatuado en el fondo de mi inconsciente que “lo que se promete se cumple” esto me ha llevado a muchos dolores de cabeza y corazón cuando el resto del mundo no le da la misma importancia, pues mi pobre ardilla se queda con cara de what diciendo “pero…pero… lo prometió” (que es seguido), y al mismo tiempo me da muchas satisfacciones cuando cumplo las promesas hechas – ya sea a mí o a otros-

Nueva York es una ciudad que, en mi caso, siempre ha estado rodeada de promesas. Primero fue la promesa de un sueño compartido que no llegó a su destino, después fue una promesa laboral la que me llevó a conocer no sólo la “gran manzana”, sino a mucha gente interesante en momentos clave y que derivó en una tercera promesa: compartir esta emoción con la pequeña hermana que me aguanta (casi siempre) y me acompaña contribuyendo a mi felicidad desde hace 21 años.

Recién desempacada, podría escribir muchísimo sobre este viaje (y probablemente lo haga en varias secciones), pero por lo pronto seré cursi y escribiré sobre las primeras impresiones de promesas cumplidas en la última semana.
Aparte del placer de cumplir y compartir con la hermana, esta semana significó palomear una serie de promesas, conmigo, en la lista: conocer en lienzo y óleo (dado que no es carne y hueso) mi cuadro favorito en el mundo mundial, pasear por el MET y respirar a renacentistas e impresionistas en un sólo día – aquí habrá un post específico- regresar a San Patricio, ver una obra EN Broadway, intensear en Naciones Unidas, reafirmar que en esta ciudad siempre quiero ser turista y no habitante para no transformar ese rush en rutina, seguir y dirigir ambiciosos planes para devorar ciudades, dar el primer paso para aprender fotografía, y en sintonía con el post anterior: mantener la chispa en los ojos “come what may”.
Además de un catálogo ampliado con anécdotas e historias nuevas – incluída como casi me ofrecen en sacrificio a King Kong en el Empire State por una simple fotito- regreso con nuevas promesas (volver, por supuesto es una de ellas), una dirección que ya se me estaba olvidando, una opresión menos, un sueño de más y lo que me había hecho falta en los últimos meses: una decisión.
Cierro este post diciendo: Gracias hermana por haber estado ahí y seguir aportando momentos felices y demostrando que la sabiduría viene en envases pequeños, soy tu fans!!
Ah! Y gracias a los muchos o pocos que me leen aunque sea cursi a veces.
septiembre 29, 2010 a 6:23 pm
se necesita coraje para mantener la coherencia, no sólo entre lo que se dice y lo que se hace, también entre lo que se piensa y se siente. Para mí, eso es responsabilidad y confiabilidad. se necesita coraje para mantenerse firme contracorriente. Gracias a ti, por insisitir, resitir, persisitir, y nunca desisitir. un beso y un abrazo