Posteado por: marimercita en: octubre 19, 2010
Me miraba fijamente con esos ojitos cubiertos de pestañas de “aguacero”- como decía el abuelo- curiosamente no se le notaban ojeras, no estaba particularmente pálida; de no ser por ese rictus característico del miedo, al ver que la luz del día se agotaba y daba paso a la obscuridad de nueva cuenta, hubiera sido imposible saber que llevaba ya varias noches de desvelo.
Lucía como una niña de entre 9 y 10 años cualquiera, tal vez un poco más tímida, más ensimismada, pero ¿quién no lo es en la primaria hoy en día? Sostenía su muñeca con fuerza y le acariciaba la cabeza como diciendo “todo estará bien”.
Mientras tanto el mundo afuera se caía a pedazos.
¿Volverá todo a la normalidad? Me preguntó.
Yo le tomé la mano tratando de aminorar el miedo, pero no pude sostenerle la mirada… Mejorará- contesté… sabiendo que era mitad verdad y mitad mentira.
Si ya le habían robado un pedazo de normalidad a su infancia… no podía también robarle la esperanza.
¿Cómo puede ser… que… todavía sueño? Preguntó de nuevo alejando esta vez su mirada de mí y enfocándola en la muñeca.
No lo se… sólo se que esos sueños tuyos… uno de estos días… te van a abrir la puerta a un mañana diferente- contesté aferrándome, ahora yo, a una línea de esperanza.
Estoy cansada de no entender y de ser fuerte- dijo como dirigiéndose a algo más allá, que ya no era yo, y sonando como alguien muy alejado de su corta edad.
Creeme que de entender…también te cansarías- y antes de partir sólo pude decir con la voz entrecortada: si estuviera en mis manos… todo hubiera sido diferente.
noviembre 4, 2010 a 6:37 pm
¿cuánto de todo está en nuestras manos?… pienso en la responsabilidad, entendiendo por ello, que todo lo que pienso, siento, digo y hago sí importa… y es que a veces, sin darnos cuenta, pasamos por alto o por lo bajo, que es peor, estos hechos. Cada cosa que pienso, siento, digo y hago importan porque son semillas que debería ir sembrando concientemente. El principio universal, común a todos en cualquier lugar, nos dice que toda siembra ha de tener su cosecha, y ésta última será de la misma especie que sembró y que además la cosecha será la multiplicación de la primera… ¿qué tanto sembramos todos los días sin darnos cuenta? ¿cuánto de todo está en nuestras manos?