Marimer’s Blog

El regreso del “Yes we can”: El regalo de Osama a Barack

Posteado por: marimercita en: mayo 3, 2011

No sería una buena intensa, ni una buena internacionalista, si los recientes sucesos de la realidad internacional no me invitaran a analizar y escribir en relación al anuncio de la muerte de Osama Bin Laden.

Esta ocasión, más allá de profundizar sobre los efectos en el mundo árabe, las implicaciones en materia de Derecho Internacional (el cual claramente no es prioritario para los estadounidenses),  las posibles represalias de Al Qaeda  e incluso de reflejar todo mi sospechosismo en teorías de conspiración, voy a dejar fluir a mi comunicóloga interna – esa que, es más bien externa pues es la que me da de comer- y me voy a enfocar en intensear acerca del mensaje a la nación de Obama que escuchamos/vimos el domingo a las 10:30pm.  (El resto de los temas son absolutamente intenseables…pero de esos que se intensean mejor en vivo y con un café/vinito)

Antes que nada, quiero precisar que mi intención es analizar el discurso y la efectividad de este para los propósitos y la estrategia del gobierno de Obama, en ningún momento estoy vanagloriando los elementos bélicos o la justificación “moral” para el actuar de Estados Unidos en éste u otro momento. Si bien las características discursivas de la postura de la Casa Blanca están totalmente apegadas a la tradición norteamericana y a aquellos puntos fundamentales que hacen posible el famoso “melting pot”  en la sociedad gringa, aplica decir “honor a quien honor merece” y reconocer que esta administración tiene una excelente combinación en términos de comunicación: un gran equipo de asesores y un excelente vocero.  

Recordemos que en los últimos meses Barack Obama, quien fuera un candidato con elementos de rockstar cuya administración empezó con un Nobel de la Paz, atravesaba una crisis de popularidad, era altamente cuestionado por los resultados de su administración, la imposibilidad de levantar la economía y frentes empantanados en Medio Oriente, todo esto a las puertas de un claro interés de re-elección.  Incluso Donald Trump, interesado en llevar a cabo un “Presidential Apprentice” y ser el candidato Republicano en las próximas elecciones, había logrado iniciar un escándalo cuestionando la nacionalidad del presidente.

Es en este clima que se presenta la noticia que va a sacudir al mundo: el malévolo Bin Laden ha perdido la vida a manos de efectivos norteamericanos, producto de una operación especial encomendada por el presidente.   No sé si en efecto Osama perdió la vida el sábado pasado, mi apuesta es que su muerte se dio antes y que el equipo de asesores de la Casa Blanca se tomó su tiempo (unos días a lo mucho) para orquestar una estrategia que, en mi opinión, garantiza la re-elección de Obama y aglutina el apoyo del pueblo norteamericano, regresándole la fe y la confianza en torno a la administración.

El discurso de Obama es una gran pieza de comunicación dirigida, que habla directamente con el público objetivo de la Casa Blanca: el norteamericano promedio, sin importar si son Republicanos o Demócratas.  Desde mi punto de vista, es exitoso ya que cuenta con elementos que vuelven incuestionable el proceder de la administración actual, mostrando un “éxito” tan valioso como es el dar un golpe al “mal”, al mismo tiempo que  aglutina, aporta una justificación moral y material para continuar con la guerra vs el terror – tan abstracta como suena- en los frentes que sean necesarios,  da una sensación de justicia y por último refuerza el rol de paladín de la Democracia y Libertad de Estados Unidos.  

Todo esto se logra desde la entrada: “Hoy puedo reportar al pueblo americano y al mundo que Estados Unidos ha llevado a cabo una operación que mató a Osama Bin Laden… un terrorista que es responsable de la muerte de miles de hombres, mujeres y niños inocentes” (es decir… el malo). De ahí, se va a un elemento de unión igualmente inapelable como es la desgracia para las familias afectadas por el 11/09, donde no habla de los caídos, sino de los que se quedaron. De este modo recubre a esta operación, altamente cuestionable por las leyes y tratados internacionales, de un escudo de justicia.

El factor que más llama mi atención, y donde reconozco más la labor de los asesores de The West Wing, es la forma en que se da sentido a 10 años de batallas en Afganistán y la presencia de efectivos en Pakistán, a los efectivos caídos en este momento y sobre todo  “Al poco tiempo de tomar posesión, encomendé a Leon Panetta, director de la CIA, el hacer de la captura o ejecución de Bin Laden la máxima prioridad de nuestra guerra en contra de Al Qaeda”; después de esto queda  más que claro que pese a los múltiples reclamos de la población sobre la presencia de soldados en la zona y el empantanamiento de esta guerra (comparada incluso con Vietnam), Obama cumple con un objetivo que sacia los impulsos vengativos del pueblo norteamericano, lo regresa a los tiempos del “Yes we can”  y más que Nobel de la Paz el presidente se vuelve una representación moderna del Capitán América.

Si bien es cierto que lo dicho por Obama nos remonta a la postura de la administración pasada – como bien apuntaba mi colega y amigo Alexis Herrera-  esta ocasión las palabras fluyen de una forma mucho más limpia, segura y con una apariencia mucho más sólida, que se conecta a las fibras más sensibles del norteamericano y le permite ser tan bélica como moralina de forma tal que el público pueda escudarse en su rol de “impartidor de justicia”.

Para la comunidad internacional, es decir todos aquellos que no somos gringos y escuchamos el discurso desde fuera pensando “bull shit”, las palabras de Obama son todo menos incuestionables. Algunos de nosotros –sin demeritar lo reprobable de las acciones de Bin Laden, Al Qaeda o cualquier grupo terrorista- no podemos dejar de pensar en los “daños colaterales” de estos 10 años de ocupación en Afganistán, no podemos dejar de preguntarnos quién  es el nuevo líder de Al Qaeda y qué otras ocupaciones se presentarán en el marco de esta guerra vs el terror. Sin embargo, es importante reiterar que el discurso no está dirigido a nosotros, que la prioridad era  lograr cohesión y recuperar el beneplácito del pueblo norteamericano, que hoy cree que puede dormir más tranquilo y justificará cualquier otra intervención, perdonará una economía que no se ha reactivado y le dará otros cuatro años a Barack Obama dirigiendo el rumbo del país.

Desde lejos, los norteamericanos pueden parecernos crédulos mientras festejan frente a la Casa Blanca, pero no los culpo, yo también quisiera una administración con un equipo de asesores y un orador capaces de transmitirnos la tranquilidad que necesitamos en momentos difíciles, yo también quisiera un discurso incuestionable, una justificación… porque a veces sólo queremos una razón para darle la confianza a nuestros gobernantes y poder dormir tranquilos pensando que dejamos nuestro futuro en las manos de alguien que nos da un “Yes we can” y no un “Wish we could”.

7 comentarios hacia "El regreso del “Yes we can”: El regalo de Osama a Barack"

Quiero que mi presidente me dé un “Yes, we can” contra los mareros y la violencia de mi país. :’(

Irala que brillante es usted.

Es ud tan buena!!!

Hola Marimer, primero te mando un fuerte saludo ya que tiene tiempo que no nos vemos (creo que la ultima vez fue en el Mama Rumba). La verdad me gustaria poder comentar mas a detalle tu post pero el tiempo no me deja.
Estoy totalmente de acuerdo contigo que nos hace falta un si podemos basado en hechos, pero me llama la atencion que te refieras a uno que desde mi punto de vista es un gran engaño para el pueblo estadounidense y para el resto del mundo. No pienso entrar en detalle en las “teorias de conspiracion” pero si me quedo con tu sospecha de cuando pudo haber realmento sucedido tal suceso y las implicaciones de tal guerra. A lo que voy es que por que aplaudir – o en tu caso solo referirse – a un “logro” que esta manchado de engaños y manipulacion de la opinion publica y sobre todo maquinado para influir en un proceso democratico como son las elecciones. Tal vez desde la perspectiva de la mercadotecnia politica sea todo un exito pero realmente es lo que queremos para nuestro pais. Creo que ya hemos tenido suficiente de engaños por parte de nuestros gobernantes para hacer un paralelismo con un “si podemos” tan cuestionable y falaz como el de “ganar” una guerra o matar a un tal Bin Laden. Yo como tu tambien quiero una administracion que me de una tranquilidad pero no una llena de mentiras. Prefiero seguir durmiendo intranquilo a vivir en paz en un sueño como el americano, por que solo asi podriamos realmente cambiar las cosas. Asi que No al Yes we can de Obama!

Un abrazo

ps. te dejo un link relacionado al tema

http://www.facebook.com/#!/video/video.php?v=196941387012191&comments

Hola!!!! Un gusto saludarte! Estoy totalmente de acuerdo en que lo que se necesitan son hechos y que en efecto un buen discurso no compensa o justifica acciones varias. Sin embargo acá me centro en reconocer lo efectiva que es la estrategia para transmitir sus mensajes en una situación altamente compleja. Aquí es algo que no se ha podido lograr, los discursos del ejecutivo en lugar de transmitir confianza ( que a veces es necesaria) tratan de deslindar responsabilidades o justificar una serie de sucesos imputándolos a factores externos (que indudablemente existen). Esperamos acciones, si, pero también la sensación de un rumbo no??

Interesante reflexion, será que vivimos una etapa de sospechosismo pero yo también tengo mis dudas, mas si estas son alimentadas con los primeros informes antes de que saliera Obama. Decían comentarios que CNN sabia que habia pasado una semana antes, despues se fue perdiendo con el paso de los minutos hasta quedar en el olvido, en fin esperaremos las consecuencias.

También resulta interesante que la visión de un México nuevo, ya se vendio y mucha gente la compro, la de un “Si se puede” ha ido desdibujandose hasta llegar a un “Ni se intento”. Y ahora aunque llegará Obama y nos lanzara uno de sus discursos nos haria sentirnos mas confiados, al contrario dudariamos de la seguridad que nos quiere dar.

Porque no solo era un catarrito o un resfriado, no?

Saludos

Comparto… creo que aquí ya cruzamos la frontera de la credibilidad. Justo lo platicaba el otro día, aquí no existiria un sentimiento de tranquilidad en la población si esta administración capturara -por ejemplo- al Chapo, de entrada no se qué despliegue sería necesario para que compraramos dicho arresto…y por otro lado sabemos que hay más cabezas, que el problema no para….etc.

la pregunta de los 64 000 es… ¿Por dónde empezamos a enmendar el camino hacia la confianza?

gracias por leerme!!!

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